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Septiembre 7, 2020

I

cuando despierto y aún es de noche

y no debo de levantarme

primero el meñique de mi pie y así

cada uno de los dedos hasta ser mi pie

y luego mi talón y después mi pierna

mi pierna y su pantorrilla primero y

a continuación la rodilla y segundo

el muslo y finalmente los glúteos

apoyados en el colchón y luego cuando

aún puede la noche y no tengo que levantarme

mi miembro y los vellos que lo abrigan y

más arriba la curva de mi vientre y el hoyo

de mi ombligo y aún más arriba mi pecho hasta

el chillido del corazón y después

y después cuando aún es de noche

mi cuello y la manzana de Adán y

la mandíbula que se desvía hacia el mentón

y luego los bordes de mis labios y la nariz y orejas

y más arriba la mirada

sus ojos y finalmente la frente hasta el cabello

hasta que la luz y ya no la noche

y tengo que levantarme y dejarme solo en cama

 

II

domingo:

odio mis ojos que no crecieron con

el resto de mi cuerpo

odio el silencio y color de mis labios

la desproporción de mis caderas y glúteos

y odio la humillación del tamaño de mi pene 

sin embargo amo mis manos

e insulto al padre y a mis apellidos

mi padre que ya no vive con nosotros y

los desayunos y cenas que me alejan más de mi familia y

de mi madre y de mi hermana

y no sé por qué dejo de amar por no creerlo suficiente o

necesario y no sé por qué amo

mis dedos y odio a mi padre y

mis caderas y glúteos

y olvido cómo abrazar a mi madre

y sin embargo

hay que vestirse y abrir el caño

verse desnudo antes de duchar y pensar

y pensar que la memoria y las cosas

hay que guardarlas en un rincón

hasta que el polvo nos haga recordar que están ahí

 

III

Ya que se acaba la hora del juego

ya que se han terminado los tiempos

de mirar por todas partes todo en silencio

las esquinas y roperos que parten

hacia el centro del cuarto de mirada en mirada

ya que se aleja la voz de mi garganta

            y se vuelve

            arena tierra polvo

en las mesas / ventanas / parteluces

                                    puertas y macetas

ya que cuando la vista me abandone

y las palabras se pierdan entre la costra del parqué

(ya que son las últimas horas del juego

y ya que este hogar ha dejado de ser mío

                        tenderán las camas

                        abrirán las cortinas

                        regarán los geranios y cortarán el césped)

ya que entonces me habré ido

 


Autor (19XX): nació en el hospital, sigue vivo y sufre de hemorroides.

Aborigen de las tierra del medio del mundo. Tiene desordenes de atención y un narcisismo exacerbado.

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